Técnica y medidas:
Horma de madera tratada, madera, piedra y metal
35 x 15 x 15 cm
“Con un manojo de pasos y de huellas,
construye su paisaje el caminante”
Mientras el territorio presenta una definición geográfica, política y social, el paisaje conserva significados simbólicos y afectivos. La experiencia del lugar es también la experiencia de la escucha, la escucha extrema dentro del silencio. La naturaleza (el territorio) se hace paisaje a través de dicha experiencia. Solo mediante la presencia del sujeto (visitante-observador activo), convertimos la naturaleza en experiencia estética. El caminante, durante la acción inexorable de caminar, firma su recorrido y su propia experiencia con las huellas de sus pasos.
¿Los elementos que hay (el árbol, la piedra, el color de la horma) tienen algún significado especial?
Sí, efectivamente. En esa pieza, lo que marca la pauta del proceso es la horma. La horma es pie, el pie es paso, el paso camino, el camino es ruta y la ruta es territorio. Todo junto es paisaje.
Esta sucesión de ideas y este tema, no son casuales, a la idea de camino y del caminante le he dedicado mucho tiempo.
Los artistas y las personas no somos cajas vacías, cada cosa que decimo o hacemos se apoya en alguna anterior y, a modo de estratos, nos vamos conformando. La pieza de Andante se hizo paisaje cuando vi y toqué la horma. Los elementos y el tratamiento que les doy son propios, no tanto de un paisaje, como de mi «paisaje», ese paisaje simbólico y único, que todos llevamos gravado en la memoria. Aquí os dejo uno de los poemas que sobre ese tema he escrito:
CAMINO DEL AIRE
Camino del aire,
y sin embargo firme.
Camino del aire,
largo y suficiente,
camino y pasos,
y tu brazo en mi brazo,
y el jadeo de tu pecho
entre mis manos.
Camino del aire,
para siempre…
eterno.